Los números son difíciles de ignorar: de casi 12.000 latinoamericanos evaluados entre los 18 y 70 años, solo el 16% afirma sentirse verdaderamente conectado con el sentido de su vida. El 33% lo experimenta apenas a veces y el 50% restante simplemente no lo encuentra. En paralelo, más del 40% de los estudiantes universitarios reporta síntomas de depresión, según el estudio 4U; mientras que en Venezuela, de acuerdo con reportes de Google Trends correspondiente a 2025, en 40% aumentaron las consultas relacionadas con salud mental y resiliencia. Lo que pudiese reflejar que dicha nación atraviesa una etapa de búsqueda de bienestar emocional y resiliencia ante la dualidad de una lucha diaria por la supervivencia en un entorno adverso y la esperanza y deseo de superación.
Frente a este panorama, el psicólogo, investigador y referente latinoamericano en psicología del propósito, Efrén Martínez Ortiz, lanza Conectarse a la Vida, una campaña que parte de una premisa sencilla pero poderosa: reconectarse con lo que llena la vida de sentido es una de las estrategias más eficaces para el cuidado de la salud mental, el bienestar y la satisfacción con la vida.
La campaña arranca con un documental de 23 minutos que lleva su nombre, en el que Martínez comparte su propio proceso personal con honestidad y vulnerabilidad, poniendo la salud mental como algo que puede y suele tocarle a cualquier persona, mostrando al mismo tiempo que es posible transformar cualquier situación adversa. El material fue producido en cinco meses y es la primera pieza de una producción mucho más amplia.
La investigación de Martínez también revela que lo que tienen en común las personas que están en ese 16% que sí se siente conectado con su vida es que les gusta cultivar vínculos significativos con otras personas, ejecutar acciones valiosas y que sean coherentes con sus valores, vivir la gratitud de manera activa y consciente, y disfrutar las cosas cotidianas con presencia real. Es así como tienden a reducir sus niveles de depresión y ansiedad, y a experimentar los beneficios que la ciencia ha asociado con llevar una vida con propósito: dirección, coherencia, sensación de contribución y conexión emocional con lo que importa.
“Vamos por un millón de voces (ojalá más) que se conecten con la vida y puedan promover los mismo”, explica Martínez. Conectarse a la Vida invita a quienes vean el documental a compartirlo, replicarlo y sumarse desde donde estén, como personas, como profesionales de la salud, como comunicadores, como comunidades. Porque esta campaña no es un evento es un movimiento, donde el propósito no es un lujo de pocos, es un tema de salud pública.






