La expectativa mundial por ver el regreso de la humanidad a la órbita lunar tendrá que esperar unas semanas más. En una conferencia de prensa de emergencia realizada esta mañana en el Centro Espacial Kennedy, los administradores de la NASA confirmaron lo que se rumoreaba desde el fin de semana: la misión Artemis II, programada originalmente para finales de este mes de febrero, ha sido reprogramada oficialmente para una ventana de lanzamiento a principios de marzo de 2026. La decisión, aunque decepcionante para los miles de turistas que ya han llegado a Florida, subraya la filosofía de «seguridad cero riesgos» que rige a la agencia espacial en esta nueva era de exploración.
El administrador de la NASA explicó que durante las revisiones finales de la cápsula Orion, los ingenieros detectaron lecturas inconsistentes en una de las válvulas del sistema de soporte vital (ECLSS). Aunque el componente no falló durante las pruebas de simulación, los datos no coincidieron al 100% con los modelos predictivos. «No lanzaremos hasta que estemos convencidos de que la nave es tan segura como humanamente sea posible», declaró el jefe de misión. Este tipo de precaución es vital, ya que Artemis II será la primera misión tripulada del programa, llevando a cuatro astronautas en un viaje alrededor de la Luna por primera vez desde 1972.
La tripulación, compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista Christina Koch y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, ha respaldado totalmente la decisión. En un comunicado conjunto publicado en X (antes Twitter), los astronautas expresaron: «Estamos listos para volar, pero el espacio es implacable. Preferimos esperar unas semanas en tierra para garantizar que volveremos a casa a salvo». El equipo continuará con sus entrenamientos de simulador y permanecerá en cuarentena médica preventiva en las instalaciones del Centro Espacial Johnson hasta la nueva fecha.
Técnicamente, el cohete SLS (Space Launch System) permanece en la plataforma de lanzamiento 39B. La NASA ha confirmado que no será necesario devolver el cohete al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), lo cual es una buena noticia, ya que ese proceso habría retrasado la misión varios meses. Las reparaciones y los diagnósticos de la válvula se pueden realizar directamente en la plataforma, aprovechando los brazos de acceso de la torre de lanzamiento móvil.
Este retraso, aunque menor, tiene implicaciones en el calendario apretado del programa Artemis. La ventana de lanzamiento de marzo se abre el día 5 y se extiende hasta el 18, dependiendo de la alineación orbital de la Luna y la Tierra para asegurar un retorno diurno en el Océano Pacífico. Los analistas espaciales sugieren que la NASA apuntará al 8 de marzo como la nueva fecha tentativa, dando tiempo suficiente a los equipos de tierra para completar las verificaciones sin presión excesiva.
La comunidad internacional sigue con atención estos desarrollos. Artemis II no es solo una misión estadounidense; es un esfuerzo de colaboración global que incluye a Canadá, Europa y Japón en etapas futuras. El éxito de este vuelo de prueba es el requisito indispensable para Artemis III, la misión que finalmente llevará astronautas a pisar la superficie lunar en el polo sur del satélite, teóricamente programada para finales de 2027 o principios de 2028.
Mientras tanto, la Costa Espacial de Florida se ajusta al cambio. Los hoteles y negocios locales, que esperaban un auge económico masivo esta semana, están reprogramando reservas. La atmósfera sigue siendo de emoción contenida; ver despegar al cohete más potente del mundo es un espectáculo que vale la pena esperar.
En conclusión, el retraso de Artemis II a marzo de 2026 es un recordatorio de la inmensa complejidad de los viajes espaciales. En la carrera hacia la Luna, la paciencia es tan importante como la propulsión. La historia nos está esperando, y la NASA se asegura de que estemos listos para escribir el próximo capítulo con éxito total.